Silenciosos demonios pertuban mi injustificado descanso.
Se rebelan contra mi apatía.
Me susurran responsabilidades.
Cada vez más agresivos, casi me convencen.
No del todo.
Intentan arrastrarme hacia el realismo cotidiano,
prometiendo beneficios que ni siquiera busco.
¿Qué hay que hacer con esta vida?, les pregunto.
No responden con coherencia.
Sólo prometen y prometen que hay que sembrar antes de recoger.
Pero la cosecha lleva ya quince años de retraso...
Se rebelan contra mi apatía.
Me susurran responsabilidades.
Cada vez más agresivos, casi me convencen.
No del todo.
Intentan arrastrarme hacia el realismo cotidiano,
prometiendo beneficios que ni siquiera busco.
¿Qué hay que hacer con esta vida?, les pregunto.
No responden con coherencia.
Sólo prometen y prometen que hay que sembrar antes de recoger.
Pero la cosecha lleva ya quince años de retraso...
P.D. Esperando que llueva...
