martes, 11 de noviembre de 2008

CAMBIOS PARA EL ALMA

La angustia parecía desvanecerse por momentos,
aunque permanecía aún vaporosa,
cual velo translúcido que impregna los días.

Una nueva etapa comenzaba... ¿o tal vez volvía una anterior?
Recuerdo haber vivido esto antes,
cuando mi vida pese a solitaria y vacía, parecía más sencilla.

La austeridad liberal de mis noches se vuelve diurna y normativa.
Y absurdas responsabilidades roban mi tiempo y mis sueños.

A penas dejo libre a mi alma, de nuevo encerrada en la carcel de la injusticia.

Pero las noches que estuvo fuera le incitan a salir de nuevo.
Ya no es la obediente reclusa aletargada que agachaba la cabeza y veía pasar el tiempo.
Ha probado la libertad, parcialmente por supuesto,
y se niega a permanecer autista.

Pero la razón es también una nueva guardiana, más estricta si cabe.
La contradicción está servida.

¿Será esto un paso atrás antes de saltar al vacío?