martes, 28 de abril de 2009

ANGUSTIA

La muerte me acecha noctámbula y misteriosa,
atractiva y seductora cual solución utópica.
La miro profundamente, sin pestañear apenas,
pero ella no se sorprende.

Muchos otros la desafiaron antes.

"El fin de mi vida...", pienso en voz alta...
Y nada hasta ahora ha merecido la pena.

Ya no recuerdo mis sonrisas, mi calma...

Me he olvidado de mi misma,
de como solía ser antes de convertirme en una hipócrita empedernida,
de como me levantaba con ganas de ver el día...

Ahora solo duermo para no vivir,
aunque ya ni el insomnio me deja,
así que veo la tele.

Es más fácil vivir la vida de otros...

La angustia me recorre el cuerpo escapándose entre mis manos,
y así es como la reparto generosamente a los que me rodean,
hundiendo mi vida, arrastrandolo todo...

¿Cuanto más daño puedo hacer?

3 comentarios:

Óscar Varona dijo...

Se te echaba de menos. Un texto muy crudo y duro. Besos

Niña Ansiolítica dijo...

Gracias Oscar, no tenía ganas de nada. Pero al menos ahora vislumbro una pequeña luz al final del camino...

María M. Mur dijo...

venceremos la ansiedad